"Lo hago porque el/ella, lo necesita", "Lo hago porque le debo tanto", "Lo hago porque sé que él/ella lo valora". ¿Cuantas veces hemos escuchado frases de este estilo.? Si uno presta atención, éstas pueden ser las palabras de quienes con frecuencia caen en las redes de los manipuladores. En general, suelen ser las personas que se consideran en deuda con los demás o aquellas que tienen un excesivo deseo de ayudar al prójimo las victimas preferidas de los manipuladores. Atención: nadie discute que dar no sea maravilloso, pero la exagerada actitud de poner al otro en primer lugar y hacer lo imposible para satisfacerlo vuelve a estas personas sumamente vulnerables. Es preciso recordar que el manipulador no elige a cualquiera, sino sólo a aquellos que pueden darle un beneficio.
La lista de las víctimas es larga y en ella podemos encontrar a aquellas madres que sienten que "se deben" a su familia. En la lista también están las personas excesivamente responsables, que combinan explosivamente con un jefe que abusa y las sobrecarga de trabajo. Y no hay que olvidar a aquellas personas que al idealizar tanto a sus parejas no se percatan de que están siendo manipuladas.
Del otro lado, si tuviéramos que hacer un perfil de los manipuladores habría que decir, que en rasgos generales, son personas que muestran una cara: su corazón está totalmente en otra sintonía. Ante los demás aparecen como ejemplos de vida: se muestran muy buenos, son siempre generosos. Suelen tener mucha facilidad de palabra. Son capaces de hacer llorar y mostrar una sensibilidad asombrosa. Son serviciales, amables y cariñosos, tanto que hacen sentir a la otra persona que amigos como ellos no hay, que son tan sinceros y genuinos que no cabe nunca la posibilidad de pensar mal de ellos o dudar de sus actitudes. Pero lo cierto es que son oportunistas: buscan la amistad con un fin premeditado. No les importa el tiempo ni los años que pueda tomarles, ellos llegarán a su meta: puede ser un objetivo económico, sexual o, simplemente, destruir algo que tiene el otro y ellos ambicionan. Cuando llegaron al objetivo, convierten a su victima en "lo peor". La dejan herida, destruida y hasta degradada. Mientras se alejan, se victimizan, una estrategia que les permite ocultar su maldad.
La clave para romper con el círculo de un manipulador está en cada uno de nosotros y en nuestra capacidad de elegir no sacrificar nuestra dignidad, el valor que alimenta nuestra estima. Aprender a cuidarnos es un trabajo difícil, pero no imposible, Y, en este sentido, decir que "NO" cuando es necesario, no está mal. Insistimos: de ninguna manera es malo dar. La idea es dar con inteligencia, sin sentir culpa de preguntarnos "¿Lo hago realmente porque quiero?" Si logramos evaluar nuestras motivaciones y deshacernos de los espejismos tendremos gran parte de la batalla ganada.
•Si te encontrás frecuentemente pidiendo disculpas por escenas o cosas que no hiciste, probablemente estés con alguien que te está manipulando
•Deja de ser excesivamente complaciente. "si no la ayudo, perderé su amistad", esgrimen algunos. Al decirlo, ponen en manifiesto que para ellos la amistad es un valor por el que pagarían cualquier precio. El problema es que sin estima la amistad se vuelve un riesgo.
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